Hay cinéfilos que tienen la fecha de los Oscars marcada en rojo en el calendario. De esos que disfrutan haciendo apuestas de última hora, comentando cada look de la alfombra roja y reencontrándose con sus caras favoritas del star system de Hollywood (y también con las que no nos entusiasman precisamente). Durante unas horas todos pasamos con sorprendente ligereza de ser expertxs en moda a convertirnos en auténticxs analistas del séptimo arte. Si este año no quieres repetir el clásico plan de sofá con el riesgo real de quedarte dormidx o resignarte a ver clips al día siguiente, tenemos una alternativa tan guay que casi supera la ficción.
La alfombra roja pasa por Sant Antoni
El próximo 16 de marzo, Culkin propone algo bastante mejor: ver la gala completa en diferido en su espacio de Sant Antoni, desde la llegada de las estrellas hasta la última estatuilla, rodeadx de gente con el mismo entusiasmo cinéfilo. Una watch party que mezcla cine, conversación y brindis, donde la alfombra roja se comenta entre copa y copa y donde el local invita incluso a sumarse al juego con dress code de gala. Trajes, brillos o interpretaciones más libres del concepto son más que bienvenidos para transformar el restaurante, aunque sea por una noche, en una versión muy Sant Antoni del Dolby Theatre.

La watching party más gourmet
La otra mitad del plan, por supuesto, está en la mesa. Mientras la gala avanza, irán desfilando algunos de los platillos que definen la casa: desde el reconfortante pan de masa madre con mantequilla hasta bocados perfectos para compartir como los nachos con guacamole, totopos y crema agria o la ensaladilla con pulpo y wakame. Si el apetito pide algo más contundente, la cosa escala rápido con una mini burger, el siempre infalible bikini de pastrami o unas alitas BBQ o Buffalo que acompañan perfectamente cualquier momento de tensión cuando se abre el sobre equivocado.

Y como toda buena sesión de cine merece su ritual, las palomitas también tienen su momento. Pensadas para acompañar la gala como manda la tradición, pero con un toque más foodie. Entre premio y premio también pueden aparecer guiños de la carta que merecen protagonismo propio, como la anchoa en brioche, la tosta de sardina ahumada con mayonesa de café o unas adictivas patatas fritas trufadas. Todo acompañado por la selección de vinos naturales de la casa y el ambiente que ya ha convertido a Culkin en uno de los puntos de encuentro más animados del barrio. Las plazas son muy limitadas y las reservas se gestionan por DM a @culkinbcn. Así que si este año quieres ver los Oscars como se merece, bien comidx, bien acompañadx y con algo en la copa, ya sabes dónde. ¡No tardes!