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Makáá, brasas y más brasas (que es lo que les/nos gusta)

Makáá, brasas y más brasas (que es lo que les/nos gusta)

Si hay algo que nos priva de Madrid son sus azoteas (o sus rooftops, que les encanta decir ahora para hacerse los cosmopolitas) y las múltiples y muy bellas vistas que desde ellos se pueden observar. Un emplazamiento excepcional para localizar esos restaurantes de moda que, más allá de marcar tendencia, pretenden ganarse a esos paladares sibaritas y exquisitos, que se convertirán en su clientela más fiel. ¿Conoces Makáá?

Localizado en las alturas del ya muy popular hotel Thompson Madrid, Makáá se ha ganado en poco tiempo el paladar de locales y curiosos. Sus brasas tienen la culpa y es que pocxs se pueden resistir al sabor con el que se impregnan cada una de las excelentes materias primas que por cocina no dejan circular.

Cocina mediterránea a su más alto nivel, seleccionada para la ocasión por su intenso sabor, frescura y solvencia con la que el fuego y la parrilla marca cada uno de los plato, sin necesidad de caer en aderezos de más y superficialidades que aportan más humo del que es saludable digerir.

Si eres de las personas que saben valorar una bonita puesta de sol, ¿a qué esperas para ser testigo del horizonte que se abre desde lo más alto del Thompson Madrid?

Un Makáá estético y de los más espacioso, que con sus 360º se mete al comensal en el bolsillo de manera instantánea, algo a lo que ayuda el servicio en mesa atento y eficaz. Una barra, mesas de lo más gustosas y esa zona para dedicarse a la sobremesa como si fuera un arte, en un Makáá que ya saca pecho por más de un plato, que de manea natural se han convertido no solo en sus especialidades, sino en verdaderos clásicos.

¿Cuáles? Pues sus anchoas de Santoña con brioche y mantequilla de café. su salmón ahumado con raifort, las croquetas de gamba roja, el steak tartar de picaña con encurtidos caseros, su puerro en salsa romesco o la coliflor a la brasa con beurre blanc, para proseguir con un carabinero a la leña y cremoso de calabaza, tarantelo de atún rojo de almadraba, solomillo con mojo de campo, lomo de vaca finlandesa, chuleta clandestina o un coquelet ecológico de corral a la parrilla con tomate de colgar y ajos asados, para rechupetearte de gusto.

Un verdadero banquete, homenaje ente homenajes y un planazo para repetir porque las vistas de ese Madrid de las alturas no son siempre bien, sino requetebién.