Seguro que en lo que llevamos de verano ya lo has dado todo frente al escenario de algún festival o, incluso, aún te quede alguno por delante en la agenda. En cualquier caso, y aunque la cosa va de festivales, hoy no venimos a hablarte de música. Este es el punto de encuentro definitivo para los amantes de la fotografía; o mejor dicho, toda una celebración para homenajear a un arte que este 2026 cumple 200 años, que se dice pronto. Pocas cosas han revolucionado el mundo (y, claro, la forma en que lo miramos) como lo ha hecho la imagen fija. Dos siglos después, en un contexto en el que convivimos disparando miles de fotos con el móvil mientras recuperamos con fuerza la pasión por lo analógico, la disciplina está más vigente que nunca. Merece la pena dedicarle unos días para explorarla a fondo desde prismas diversos y, por supuesto, desde su ángulo más libre y experimental. Desde hoy, miércoles 22 de julio, y hasta el domingo 26, el Experimental Photo Festival 2026 convierte Barcelona en un auténtico laboratorio de fotografía analógica e híbrida. Abre la agenda y apunta todos los planazos imperdibles que van a desplegarse hasta final de semana. Fotografía: María Solaguren-Beascoa Negre
22 exposiciones y voces que sacuden el relato visual
Con el Centre Cívic Pati Llimona como epicentro y sede principal, la ciudad acoge un circuito de más de 20 exposiciones de acceso libre. Entre las propuestas indispensables destacan Flying Roots, un proyecto eco-consciente de la artista catalana María Solaguren-Beascoa Negre elaborado con cianotipia tricolor y pigmentos vegetales, o The Time Between, de Lluís Estopiñan, que investiga sobre lo que ocurre en los márgenes no fotografiados del negativo. La oferta se complementa con un potente ciclo de conferencias gratuitas donde destacan figuras como Laia Abril (Premio Nacional de Fotografía), abordando la imagen como herramienta de investigación sobre la igualdad de género y la biopolítica, o intervenciones tan provocadoras como la de Justin Quinnell, quien cuestionará nuestra obsesión contemporánea por registrarlo todo ante el próximo eclipse solar en lugar de simplemente vivir la experiencia.

Cerca de 70 talleres, porque la fotografía no va solo de mirar
En este momento de saturación de pantallas, el festival propone frenar el ritmo para reflexionar sobre el origen manual, táctil y artesanal de la fotografía. Lejos de ser un evento puramente contemplativo, aquí la experiencia es abierta y colaborativa: se viene a tocar, probar y equivocarse. La programación despliega cerca de 70 talleres impartidos por creadores internacionales donde puedes aprender desde a construir tu propia cámara con latas o fabricar tus propias lentes, hasta dominar alquimias tan fascinantes como el film soup, los quimigramas, las antotipias o los procesos de cianotipia. Una especie de campamento creativo avanzado pensado para explorar la hibridación entre el píxel digital y las recetas químicas de toda la vida.


Redes, talento emergente y comunidad global
Más allá del aprendizaje técnico y la exhibición, el festival destaca por su vocación comunitaria y horizontal. Esta edición estrena el Día de las Universidades, reuniendo a 12 escuelas de arte internacionales para dar visibilidad al talento emergente, además de albergar los Visionados Horizontales de Portafolios, donde artistas y comisarios de galerías de todo el mundo conectan cara a cara de forma accesible. Una residencia artística internacional completa el cuadro, reuniendo en la ciudad a creadores de puntos tan diversos como Australia, Ecuador o Alemania para compartir metodologías y exponer sus investigaciones finales. En definitiva, una excusa perfecta para dejarse caer por sus sedes durante estos cuatro días y celebrar la fotografía a partir de disfrutar su versión más pura, analógica y estimulante. Puedes consultar la programación completa aquí.
