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  • By Carla González

El “get ready with me” original llega al Victoria Museum de Barcelona

El “get ready with me” original llega al Victoria Museum de Barcelona

Antes de que existieran los beauty cabinets, los walk-in closets y los neceseres que llevamos de viaje con medio cuarto de baño dentro, ya había un lugar pensado para arreglarse, desconectar, recibir a las amigas y guardar pequeños secretos: el boudoir. Corsés, perfumes, cartas secretas, encajes y un vestidor lleno de pequeños tesoros. El Victoria Museum de Barcelona cumple un año y lo celebra entrando en la habitación más íntima de la mujer victoriana. 

El Victoria Museum de Barcelona acaba de dedicarle una nueva vitrina con motivo de su primer aniversario y, de repente, la época victoriana se vuelve bastante más cercana. Con estas nuevas adquisiciones hacemos que la historia deje de tener una connotación más sobria y nos acercamos a ella mediante los pequeños detalles que nos dan grandes pistas: un frasco de perfume, una fotografía, una cajita, unos guantes, un cuello de encaje…

La ropa como estatus y el boudoir como refugio

Mucho antes de las redes sociales y de los vídeos de GRWM, vestirse ya era todo un acontecimiento. Una mujer victoriana entraba en su boudoir, cerraba la puerta y empieza su ritual más íntimo. Primero, el corsé. Después, las enaguas. El vestido. Los guantes. Algún perfume. Quizá un poco de lectura o incluso una visita. La ropa no solo servía para salir a la calle, decía quién eras, a qué clase social pertenecías, qué se esperaba de ti y, en cierta medida, cómo querías que te vieran. Pero detrás de todas esas capas, y mira que había unas cuantas, existía también un espacio privado donde podías bajar el volumen de todo aquello, el boudoir. Y eso es precisamente lo que intenta recuperar el Victoria Museum: no solo cómo se vestían las mujeres, sino cómo era su vida cuando nadie estaba mirando.

El lujo estaba en los detalles

La colección del museo reúne más de un millar de piezas de entre 1860 y 1920, pero aquí lo interesante no es hacer una lista interminable de vestidos, sino que fijarse en los pequeños detalles. En los abanicos, por ejemplo; algunos eran auténticas piezas de lujo y también funcionaban como accesorios capaces de transformar un look. También hay bolsitos diminutos, joyas, zapatos, medias, mantones de Manila y hasta un orinal portátil de porcelana; esto último ya no parece tan glamuroso y quizá ahí está uno de los encantos del museo. En recordar que detrás del espectacular vestido había una persona que tenía que vestirse, desvestirse, perfumarse, guardar cosas, escribir cartas, descansar y, evidentemente, ir al baño.

El vestido de novia que hoy sería tendencia

Entre todas las piezas, hay una que tiene auténtico potencial de main character, un vestido de novia de 1903 de House of Worth, la mítica casa de alta costura parisina fundada por Charles Frederick Worth. Satén de seda, volumen, flores de azahar enceradas y una silueta espectacular.

Un museo que no quiere parecer un museo

El Victoria Museum nació en Kyiv en 2017 de la mano de Victoria Lysenko y llegó a Barcelona después de que la guerra obligara a su fundadora a trasladarse en 2023. Su casa barcelonesa está en el Raval, un detalle que encaja bastante bien con el espíritu del proyecto. Aquí no hay intención de construir un templo inaccesible para expertos en historia de la moda, mejor dicho trata de abrir una puerta hacia otra época y dejar que cada visitante encuentre algo que le hable.

Una obsesión por un vestido. Un flechazo con un sombrero. Una curiosidad por un perfume. Una fascinación por cómo se vestían las mujeres hace más de cien años. Porque quizá esa es la mejor manera de mirar el pasado: no como algo lejano y perfectamente ordenado, sino como un armario lleno de historias que todavía podemos abrir.