Hay proyectos cuya magia reside en que nacen de algo muy cotidiano. En el caso de Crema de Clarabasa, todo empezó preparando una comida entre amigas y con la sensación de que la mesa merecía un poco más de atención. De ese gesto doméstico, casi improvisado, acabó saliendo una marca dedicada a algo tan aparentemente sencillo como los manteles. O, mejor dicho, a todo lo que ocurre alrededor de ellos.
Artesanía y diseño para vestir la mesa
El proyecto desarrolla pequeñas colecciones de manteles, servilletas e individuales pensadas para acompañar esos momentos que todos reconocemos: comidas que se alargan, aperitivos improvisados, sobremesas que se convierten en conversación infinita. Los textiles apuestan por algodones agradables y patrones clásicos como el vichy o las rayas, con colores vivos que remiten a una estética muy mediterránea. Mesas bonitas pero sin rigidez, pensadas para usarse de verdad.


Las piezas se producen en pequeñas tiradas y con un proceso bastante cuidado, donde el textil y los bordados tienen un papel importante. Manteles de algodón que caen bien sobre la mesa, servilletas que funcionan casi como pequeños detalles de styling y combinaciones de colores pensadas para mezclar, jugar y vestir la mesa con vivacidad. El resultado tiene el espíritu de la mesa de casa de siempre, pero reinterpretada con una mirada más fresca: alegre, algo irreverente y con ese punto de diseño que transforma una comida cualquiera en algo más. Si no la conocías, no se nos ocurre mejor momento del año donde ficharla, cuando todo va empezar a llenarse color y los planes que implican juntarse alrededor de la mesa y quedarse hasta tarde están al caer.
Nuestra top choice: el detalle que le faltaba a la cocktail hour
Una de nuestras top choices es la colección Cocktail Club, una serie de manteles individuales chulísimos pensados para el momento cóctel, que funcionan casi como pequeños posavasos de lujo. Cada uno lleva bordado el dibujo del cóctel y su nombre, desde un Old Fashioned hasta un Pornstar Martini. Un gesto que eleva cualquier girl dinner bastante por encima del típico posavasos de publicidad que todxs tenemos por casa.


En el fondo, el encanto de Crema de Clarabasa está en esa manera de entender el diseño desde lo cotidiano. No se trata de vestir la mesa para una ocasión especial, sino de darle un poco de intención a los momentos de siempre. Porque muchas veces lo que recordamos de una comida no es el menú, sino la conversación, las risas y el tiempo que se quedó suspendido alrededor de la mesa, el centro todo eso.