Olvídate del típico sándwich a altas horas de la madrugada o del café con tostadas al despertar. La última genialidad en materia de colaboraciones nos invita a coger el teléfono de la habitación para pedir algo mucho más codiciado: una cápsula de moda de edición limitada. The Hoxton y Lacoste han unido fuerzas en Room Service, un proyecto global que redefine la experiencia de hospedarse y la convierte en el pase VIP definitivo. Disponible en exclusiva en las habitaciones de los 19 hoteles que la cadena boutique tiene repartidos por el mundo, esta alianza prescinde por completo de tiendas físicas, plataformas de venta online y distribuidores. Aquí la única forma de hacerse con una de sus prendas es hacer el check-in, abrir el menú personalizado del servicio de habitaciones y esperar a que llamen a tu puerta.


El trazo colorido de Michael McGregor sobre la elegancia de The Hoxton y Lacoste
Para dar forma a esta propuesta estética, ambas firmas han contado con el artista afincado en Los Ángeles Michael McGregor, conocido por convertir la propia papelería de los hoteles y las cartas de los restaurantes en objetos de diseño de culto. Su estilo vivo, desenfadado e irreverente aporta una lectura fresca a las líneas estructuradas y a la emblemática paleta en verde y blanco de Lacoste. La fama de elegancia que precede a ambas marcas se ve aquí intervenida por el trazo colorido de McGregor, el único capaz de darle un punto lúdico a ambas, pero manteniendo su esencia y conservando todo el sentido.


La colección consta de siete piezas concebidas tanto para las mañanas de descanso entre las sábanas como para dejar la habitación y salir a patear el barrio. Desde una versión rearmada del icónico polo de Lacoste hasta camisetas con motivos gráficos, sudaderas con capucha, pijamas o un albornoz (por supuesto) creado en exclusiva para la ocasión. Una selección de prendas unisex con precios a partir de 95€ que elevan los códigos del loungewear a la categoría de fetiche.
Champagne en la cama y cultura hotelcore
La inmersión en este universo no se limita únicamente al vestidor. Para completar la experiencia, The Hoxton ha desplegado en las habitaciones una carta gastronómica paralela comisariada por el propio McGregor con sus antojos de hotel indispensables: desde la cheeseburger con patatas o la tortilla francesa hasta Negronis clásicos (o de mezcal) y copas de champán en lugar de postre.


Y es que los hoteles han dejado de ser simples sitios donde pasar la noche; los hoteles boutique son marcas con un relato propio, cada vez más vinculadas a la escena cultural a través de la música, la restauración y, ahora, colecciones de moda únicas. Una alianza que trasciende el concepto tradicional de merchandising para ofrecer una propuesta lúdica y repleta de carácter. La excusa idónea para alargar el verano, regalarse una staycation vestida de lujo y llevarse a casa un recuerdo que va mucho más allá de la típica tarjeta.