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Hace pocos meses os presentábamos la iniciativa Don’t grow up, it’s a Trump, de la firma barcelonesa Costalamel. La idea era acumular cientos de calcetines hediondos, con un mensaje personal adjunto a cada par, para enviarle el paquete más desagradable y maloliente posible a Trump. Toda una declaración de intenciones. Pues bien, al grito de Don’t grow up, la crew de Costalamel ha vuelto a la carga, pero en esta ocasión para enseñarnos su nueva campaña, no extinta de reivindicaciones varias.

“Demasiada perfección es un error”

Las contradicciones de la vida adulta, las responsabilidades, entran en conflicto con el idealismo juvenil, la creatividad ilimitada, la espontaneidad. Así que desde Costalamel proclaman algo como «¡Qué se pare el tiempo que nos negamos a crecer porque el mundo está hecho un desastre y ser adulto te roba la libertad!». Y os podemos decir, que este chute de juventud, nos encanta.

Para materializarlo, han optado por un estilo de fotografía que busca la naturalidad y lo accidental, confiando la campaña Don’t grow up a la fotógrafa Elisa Carnicer. Por otro lado, también han reforzado el estilo de la marca basándolo en la belleza de las contradicciones: estética desenfadada, desaliñada, natural, espontánea, rebelde y con carácter.

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