Hay semanas que invitan a romper la rutina también en cómo consumimos cultura. A cambiar la sala de siempre, olvidarse del estreno del momento y dejarse llevar por propuestas que activan la mirada y la conversación. Del 19 al 22 de febrero, La Inesperada propone justo eso: cuatro días de cine de no ficción pensados para vivirse con tiempo, presencia y curiosidad. Más que un festival, funciona como una invitación a volver al cine como experiencia compartida y espacio de encuentro.

Mirar al pasado desde lugares inesperados
Uno de los ejes centrales de esta sexta edición pone el foco en las recreaciones del pasado en conflicto. Aquí no hay reconstrucciones clásicas ni discursos cerrados, sino películas que revisitan la historia y la memoria colectiva desde dispositivos poco evidentes: reenactments, animación artesanal o el paisaje como archivo vivo. Títulos como Fiume o Morte! o Green Line marcan este recorrido, con la presencia en Barcelona de la cineasta Sylvie Ballyot y la investigadora Fida Bizri. A esto se suma una amplia retrospectiva dedicada a Carlos Balbuena, cuya obra dialoga con la memoria de la Guerra Civil desde una mirada íntima, territorial y profundamente contemporánea.

Lo audiovisual en diálogo con el cuerpo y el gesto
El segundo gran bloque del festival se mueve en el terreno del cine experimental y las prácticas performativas. Aquí el cine se expande más allá de la pantalla y se mezcla con el cuerpo, el espacio y la acción. Destaca la performance A foc i flama de Carlos Baixauli en Hangar, una experiencia sensorial con proyecciones analógicas y fuego como elemento central. También las sesiones dedicadas a Juana Robles, que recorren su trabajo en 16 mm y Super 8, explorando cuerpo, identidad y memoria desde una práctica radicalmente personal.

Un recorrido por Barcelona a través del cine
La Inesperada se despliega entre la Filmoteca de Catalunya, el Cinema Zumzeig y Hangar, reforzando la idea de recorrido por la ciudad y de experiencia presencial. La propuesta rompe con la idea de festival como ocasión para «ver muchas películas», sino que se concibe para elegir bien, quedarse, escuchar activamente y dejarse atravesar por propuestas que rara vez llegan a la cartelera habitual. Una semana de cine distinta, estimulante y muy bien pensada para quienes buscan algo más que entretenimiento a la hora de sentarse en una butaca.