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Raquel Bueno
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Hace años que soy bastante fan del Espai Joliu. Empecé a frecuentarlo casi por casualidad, había nacido un oasis lleno de verde en el corazón de Poblenou que servía café de especialidad, y en Instagram no veía otra cosa. Repetí porque descubrí que, más allá de café del Nomad Coffee y todo tipo de dulces de The Cake Man Bakery y La Donutería, vendían algunas de mis revistas favoritas (más bien difíciles de encontrar en Barcelona) y, mejor aún, podía leerlas de forma completamente gratuïta mientras me tomaba –como diría Dale Cooper, el detective ficticio del Twin Peaks de David Lynch– a damn fine cup of coffeeF: Todas las imágenes por Raquel Bueno 

Reinventando el clásico concepto de Bar Pepe de toda la vida, el Orval se funde con el barrio de Fort Pienc y parece parte orgánica de éste

Pues bien, el Orval, la hermana pequeña de la ya celebérrima –y sobrevalorada para muchos– cafetería Espai Joliu, no lleva aquí toda la vida, pero bien podría llevarla. Reinventando, en lo que parece un acto intencionado, el clásico concepto de Bar Pepe de toda la vida, se funde con el barrio de Fort Pienc y parece parte orgánica de éste. En su interior, no obstante, no sirven aguachirri en lugar de café ni bocadillos de lomo con queso.

Muy al contrario: el café, como en su spot homónimo, es de los mejores de especialidad de la ciudad –también del Nomad–, y la comida es en gran parte vegana, con opciones gluten free y, a primera vista, idéntica a la de su hermana mayor: The Cake Man Bakery y Más Meriendas les traen dulces y tartas a diario; Cloudstreet, los croissants y el pan fresco; Boston Bagels los bagels; hacen su propia mermelada casera y los viernes sirven los riquísimos donuts veganos de La Donutería. 

La naturaleza es el principio activo del Orval, y en una ciudad cada vez más irrespirable como es Barcelona, eso se agradece

El espacio, sobrio y mucho menos pretencioso que el del Joliu, está pensado para hacer paradas más bien rápidas e ir al grano: hemos venido a por café, y aquí de eso saben bastante. Y aunque promete no tardar mucho en llenarse hasta los topes de plantas, por ahora lo visten también ventiladores, paredes con la pintura saltada a propósito, las típicas baldosas de granito que encontrarías en casa de tu abuela, cables al descubierto y neones; en un intento –imagino– de dotarlo de un perfil un tanto más urbano que el Joliu. 

Orval, en catalán, es un sinónimo del estramonio; una planta utilizada por los seres humanos desde tiempos inmemoriales por sus propiedades alucinógenas y medicinales. Lucía López, fundadora y mente creativa detrás de ambos establecimientos, cuenta que querían que tuviera esa dualidad con Joliu, un jacinto del pirineu y un sinónimo de bonito en catalán –y una planta tóxica en todas sus partes, por cierto–, pero con un toque canalla. ¿Su lema? Where plants meet coffee. La naturaleza es el principio activo del Orval, y en una ciudad cada vez más irrespirable como es Barcelona, eso se agradece. 

Suena de fondo This Charming Man, de The Smiths, y la música es tan buena que juro que me podría quedar aquí durante horas solo para ver cómo termina la playlist. Personalmente, agradezco la apertura –estratégicamente inteligente– de este nuevo local más cercano al centro; y auguro que, sin demasiado esfuerzo, no tardará mucho en llenarse dada la fama que ya acumula el Joliu. Mejor ir ahora y experimentarlo antes de que se llene, como su homónimo, de turistas.

Detalles




  • Dirección: Carrer de Buenaventura Muñoz, 31, 08018 Barcelona
  • Horario: De lunes a viernes de 9:00-19:00h. Sábado de 10:00-17:00h
  • Teléfono: 636 87 64 03
  • Tipo: Bar-cafetería
  • Web: https://www.instagram.com/orval.barcelona/