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Ariana Díaz Celma

Aquí un viaje con encanto a lo más profundo de Brasil con sello nacional. Te contamos. Victor y Jesús entraron a concursar hace apenas dos años en el Reality Show Billete a Brasil, y con mucho esfuerzo pronto ganarían el ansiado premio: disfrutar de la bella isla de Boipeba y convertir en realidad un sueño, dirigir la impresionante y restaurada Pousada Luar das Águas. Dos años más tarde este sueño se hace realidad.

Para hacer este sueño realidad, Víctor y Jesús se han inspirado en la historia de Robisnson Crusoe, que narra la vida e increíbles aventuras del marinero, que vivió 28 años completamente solo en una isla deshabitada en las costas de América, cerca de la Desembocadura del Gran Río Orinoco; tras haber sido arrastrado a la orilla durante un naufragio, en el cual todos los hombres murieron menos él. Con una explicación de cómo al final fue insólitamente liberado por piratas. Escrito por él mismo. Como si de la mítica obra de Daniel Dafoe se tratara, Robinsones, dos jóvenes españoles, se dejaron llevar por la marea de sus vidas hasta la isla de Boipeba, sin más provisiones que su ingenio, su trabajo y su suerte.

El destino quiso que un viejo hotel de más de 25 años cayera en sus manos para convertirse en un nuevo destino con encanto en el estado de Bahía. Lejos de considerar a los indígenas como enemigos, se han hecho amigos.

La pousada Luar das Águas -que tiene como significado el reflejo de la luz de la luna sobre las aguas-, es una de las estancias más destacadas en la isla de Boipeba, tanto por su calidad de servicio como por su belleza y localización. A tan solo 5 minutos a pie desde el puerto de Velha Boipeba, abrió sus puertas hace más de 25 años, siendo la primera pousada que dio vida a esta isla. Construida en un jardín natural de más de 2000 m2, sus estancias -apartamentos y bungalows privados-, cuentan con la privacidad deseada por el turista que busca la tranquilidad en un paraíso.

El resort cuenta con zonas diferenciadas destinadas al descanso y disfrute de la naturaleza en su más pura esencia. La posada ofrece cinco modelos de habitación, apartamentos estándar y superiores. Estos últimos cuentan con estancias dotadas de jardín privado con vistas al mar o inmersos en su cuidada selva. En las zonas exteriores se han acondicionado diferentes estancias donde poder tomar desde un té aromatizado con shisha, bajo la influencia marroquí, hasta bailar al ritmo de la música y deleitarse con una puesta de sol diferente y espectacular cada día.

Se completa la oferta con un servicio de bar y restaurante donde se encuentran las marcas Premium internacionales más exclusivas, algunas de ellas, como Gin Mare, acercan el mediterráneo hasta este punto del paraíso brasileño. Cocktails tropicales, clásicos y de autor acompañarán durante todo el día cuidadas y originales tapas preparadas con productos naturales y relajadas cenas de fusión local y europea serán servidas dentro de la palapa central o bajo la luz de las estrellas y la luna. Los días de luna llena, las cenas se servirán en un barco en la mitad del mar.