Parece que ya hay pocas cosas que nos puedan sorprender, pero no. Aún hay verdaderas joyitas gastronómicas que, sin alardear de nada, tienen todo lo necesario para que las apuntemos en los place to be donde repetir. ¿Conoces Le Clan?
Qué bueno que se conocieran Mercedes Camaño y Agustín Patrizio (gracias a una app de citas) y que del talento de estos dos argentinos naciera un negocio de lo más pintón.
Así, Le Clan se ha convertido en poco tiempo en un sofisticado bistró donde lo culinario, lo musical y lo artístico van de la mano. Un lugar que invita a socializar comiendo y disfrutando de cada detalle, que no está porque sí. Sino porque se lo merece.
Una app de contactos, dos argentinos que se enamoran y una misma idea gastronómica son el germen de este bistró donde los cócteles entran solos
Un Le Clan que, desde los desayunos de la mañana a los cócteles de la última sobremesa del día, acoge a clientes de todo pelaje de un manera totalmente natural y sin la presión de que abandones tu mesa porque ya la tienen reservada para el siguiente turno.
Porque allí se va a disfrutar, sin prisas, de unos Benedictine con salmón, de la bollería alejada de cualquier manufactura, de unas ensaladas de autor imponentes, de un necesario pincho de tortilla (con cebolla caramelizada, miso y puerro), de una entraña grillada (su deliciosa salsa bulgogi es top) y de una crujiente milanesa de pollo que desarma.
¿Para seguir? Un postrecito y una entregada propuesta de coctelería con guiños de aquí y de allá que te resuelven la papeleta tanto si invitas como si eres invitad@ a un planazo al que es imposible que te resistas. Mucha clase y elegancia tiene este Le Clan. ¡No se lo pierdan!