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  • By Claudia González

Petit Bleu, un viaje a Francia sin salir de l’Eixample para amantes del queso

Petit Bleu, un viaje a Francia sin salir de l’Eixample para amantes del queso

Abrió sus puertas a finales del año pasado y, en cuestión de meses, Petit Bleu se ha convertido en uno de esos rincones con encanto que te roban el corazón al primer bocado. Detrás de este espacio íntimo en pleno corazón del Eixample están dos chicos franceses que, un amor sincero por los quesos de carácter, han traído a Barcelona una propuesta donde el origen y el mimo artesanal lo son todo. Junto a su criterio y pasión, trabajan mano a mano con pequeños productores, y han creado un refugio sofisticado pero cero muy acogedor que acompaña a la perfección la propuesta gastronómica. Ahora que el calor aprieta de lleno y apetecen menos las cenas copiosas, este es el escondite perfecto para elevar el momento de tomar algo, cambiando el picoteo de siempre por una buena copa de vino y una selección que te transporta a Francia sin salir de la ciudad.

De día: una ‘fromagerie’ artesanal y ‘grilled cheese’ que crean adicción

Durante el día, Petit Bleu funciona como una auténtica fromagerie de barrio donde manda el producto de temporada. Aquí la rueda de descubrir nuevos sabores nunca cesa, ya que la selección va cambiando para ajustarse de forma orgánica a lo que demandan la temporada y el mercado. Puedes pasarte por la mañana para llevarte un capricho a casa, ver cómo lo cortan al momento y autorregalarte una exquisitez. O hacerte con una selección infalible si te toca ser afintriónx de una cenita de verano en casa y no fallar. Eso sí, es complicado no dejarte tentar allí mismo por sus bocadillos y unos grilled cheese brutales (que no vas a encontrar en ningún otro sitio de Barcelona), como el Alpes (con bien de raclette y coppa de los Alpes) o el Chicago (a base de cheddar viejo y mostaza de Dijon). El plan idóneo para marcarse un almuerzo honesto y con mucho nivel.

Al caer la noche: tablas a la carta maridadas con los mejores vinos

Al caer la noche, el espacio se transforma. Las tablas de quesos toman el protagonismo absoluto: puedes entregarte a opciones impecables como La Gourmet, con Saint-Félicien, Comté 24 meses y Roquefort, o La Mixta si te apetece sumar rillettes y jamón ibérico, aunque también puedes elegir el tamaño y diseñar una personalizada con tus variedades preferidas. Sentarse a disfrutar con calma de una buena copa de Château es un auténtico vicio que fluye sin prisas. Para los que buscan una cena completa, sus espectaculares bocadillos fríos son un auténtico espectáculo rústico, destacando el icónico Parisino, con jamón cocido, mantequilla de Normandía y pepinillos, o el Montañero. Eso sí, hagas lo que hagas, deja un hueco para los postres, donde opciones como el recuit con miel sacan lo mejor del en su versión más dulce. Una experiencia redonda de la mano de un spot gastro delicioso que ya estás tardando en fichar este verano.

Fotos: Helene Pagesy