Aunque los termómetros de la ciudad ya están por las nubes y no haga falta subir más la temperatura precisamente, es imposible resistirse a una buena dosis de ese toque spicy tan inconfundible de ciertos caprichos gastronómicos de vez en cuando. La gastronomía mexicana y su plato estrella, los tacos, tienen ese magnetismo único capaz de solucionar cualquier comida o cena incluso con estos calores. Tanto si ya es uno de tus guilty pleasures culinarios como si necesitas el empujón definitivo para aficionarte, te traemos una selección de spots imprescindibles para marcarse un viaje directo a México sin salir de Barcelona este verano. ¡Toma nota! Foto de: Tacos Muñoz
Tacos el Veneno
Detrás de este proyecto están Manu y Tessi, dos mexicanos provenientes del mundo del diseño y la fotografía que, tras curtirse en caterings, pop-ups y festivales de la ciudad, acaban de inaugurar su primer espacio físico hace un par de meses; Tacos el Veneno. Trasladando la esencia de las calles mexicanas a Barcelona, han creado un punto de encuentro para el barrio con una estética súper fresca e irreverente que se resume a la perfección en su lema: “Comer Tacos Te Hace Guapo”. Su propuesta es puro street food auténtico y sin artificios, con el puntazo clave de que toda su carta es 100% sin gluten. Aquí se viene a disfrutar de hits como su tostada de atún fresco bluefin, el guacamole con totopos o los icónicos tacos campechanos, un festín idóneo que pide brindar con sus margaritas de cilantro, micheladas bien frías o su cuidada selección de vinos naturales.


Tacos Guzmán
Tacos Guzmán acaba de aterrizó a principios de año en El Raval y ya se ha constituido como un nuevo imprescindible. No nos extraña, ya que se trata de una taquería con espíritu callejero y una premisa clara: hacer tacos como se hacen en el norte de México. Sin disfraces, sin florituras innecesarias pero con todos los ingredientes para triunfar. Sí, y en un sentido literal; tortilla de maíz recién hecha, producto fresco, brasa cuando toca y recetas tradicionales que hablan por sí mismas. Aquí el protagonista es el sabor y el producto. Todo lo demás sobra. El espacio va en la misma línea de honestidad que sus platos, sin pretensiones y cocina a la vista. Se come de pie, en la barra o casi en la calle, mirando cómo se preparan los tacos y dejando que el antojo se diluya bocado a bocado. Sin duda, un imprescindible.


Tacos Muñoz
Aquí la cosa va de tacos al pastor, uno de los platos más emblemáticos de México, que llegaron a la Puebla en los años 30 de la mano de inmigrantes asiáticos, por ello se articulan en torno a un asador vertical. Destacan por su sabor gracias a la carne de cerdo adobada, acompañada de cilantro, cebolla y piña. Ahora puedes disfrutarlo en Sants gracias a que acaba de abrir sus puertas Tacos Muñoz, un restaurante que no tardará en tener fieles entre los fans más acérrimos de este plato. Es el nuevo proyecto de los hermanos Mani y Ajid Alam y Sergio Muñoz, asesorados por expertos para que cada taco se distancie lo más mínimo del auténtico sabor mexicano. La carta es corta, pero ya se sabe que lo breve, si es bueno, dos veces bueno. La clave está en un cerdo ultra jugoso tras 24 horas de marinado y en el montaje perfecto de un taco que, como manda la tradición callejera, viene tan cargado que es imposible cerrarlo. Eso sí, vale la pena llegar a él con un poco menos de hambre para pedir de entrante guacamole con totopos o su corteza de cerdo. Tip extra para cuando vayas; a cualquier taco puedes añadirle queso fundido o a la plancha, de nada.


Maíz Maíz
Cambiamos de registro. No todo iban a ser tacos, porque la comida mexicana da para mucho, muchísimo más. Aquí cambiamos de registro y pasamos a las flautas y las tostadas de la mano de Maíz Maíz, un restaurante tan de México como de Barcelona. Detrás de este proyecto profundamente honesto y libre de clichés folclóricos se encuentra el chef Nicolás de la Vega, cofundador del galardonado con una estrella Michelín Slow & Low. Aquí propone una cocina contemporánea y directa donde el maíz es el protagonista en todo, también la base que sostiene cada plato. En su carta mandan los bocados honestos y llenos de ritmo, destacando hits como su imprescindible flauta de cordero a baja temperatura, precedido, por ejemplo un sorprendente guacamole coronado con gambita cristal, totopos y queso fresco que rompe por completo con los esquemas habituales. No es como se empieza, es como se termina. Y no hay mejor forma de poner el cierre que con toque dulce, sobre todo si se trata de probar el sándwich de hojaldre de helado de caramelo salado, lima y sal antes de brindar con cualquiera de sus chupitos.