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Bahiana Club, cuando la calma tiene acento

Bahiana Club, cuando la calma tiene acento

Tanto si paseas, habitualmente, por La Latina como si lo tuyo es pateártela un domingo de Rastro y aperitivo, Bahiana Club te recibe con los brazos abiertos y una cocina tan deliciosa y suculenta que no sabes por qué has tardado tanto en dejarte caer por allí.

Situado en el Madrid de los Austrias, una de las zonas más bellas para desfilar (si no lo has hecho ya), Bahiana Club se atrinchera en lo alto de una pequeña colina a la que se accede por una bella escalinata. Agazapado de las miradas indiscretas y del ir y venir de coches por la cercana calle Segovia, el frondoso seto que la separa del mundanal ruido nos da idea de lo que está por llegar. Un place to be de lo más pintón donde la cocina no es rica, sino buenísima y las muestras de cariño se demuestran al son de platos de toda la vida.

Casticismo y amor por el producto mediterráneo se dan cita en los dominios del chef Juanjo Timón que saben a victoria gastronómica

Tradición en su máximo significado gracias a su chef extremeño Juanjo Timón, que sabe cómo emocionarte con intensidad y fidelizar con ese curioso que se pasa a ver qué tal. Parroquianos que, en muchas ocasiones, se sienten ya como en casa, pues Bahiana Club es ese punto de encuentro que se aleja de los precios de turista para abrazar la calidad muy bien servida y emplatada.

Un disfrute para los sentidos del olfato y el gusto que entre anchoas, tomates (que saben a tomate) aliñados, ensaladilla de caballa y anguila ahumada, cecina de wagyu, alcachofas con huevo curado y foie de pato, pulpo al horno con parmentier, crujiente de manitas, mollejas de ternera al ajillo o lomo de ternera madurado (400 gr) y trinchado para la ocasión, alargan la reunión hasta acabar en esas sobremesas que se saben cuando empiezan, pero no cuando terminan.

Un lugar con encanto tanto en su interior como en su terraza exterior, un oasis mediterráneo amenizado por buenos vinos y, si tienes suerte, por alguna guitarra callejera regalando sus acordes desinteresados. Planazo, ¿eh?