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Lombo, una masterclass en gastronomía italiana refinada y honesta

Lombo, una masterclass en gastronomía italiana refinada y honesta

Hay sitios que ya no necesitan presentaciones, pero sí el momento adecuado para volver. Lombo se encuentra justo ahí. El restaurante de Eugeni de Diego se reafirma ahora con una puesta al día que no busca reinventarse, sino afinar lo que ya funcionaba: cocina italiana sin florituras innecesarias, producto impecable y una manera muy barcelonesa de entender la mesa. Menos relato y más verdad. El resultado es un restaurante que se siente cómodo en su piel y que hoy está en uno de sus mejores momentos.

Cuando el mejor discurso está en el plato

La propuesta de Lombo es clara y va directa al grano. Tradición italiana, sí, pero sin romanticismos impostados. Pasta hecha en casa, recetas reconocibles y una ejecución que demuestra oficio. Eugeni de Diego no juega a reinterpretar aquello que ya funciona: prefiere potenciar, limpiar y equilibrar. El Mediterráneo está presente sin necesidad de subrayarlo y la carta se mueve al ritmo de la temporada y con el mercado, redondeando el sentido de la propuesta. Es una cocina que se disfruta de forma sencilla por su honestidad, y eso ya es un lujo.

El universo de la pasta es uno de los grandes pilares y cuesta fallar, pero hay iconos que se han ganado su sitio a pulso. Los gnocchi al burro e salvia son uno de esos platos que explican el restaurante en un solo bocado. Si te apetece salirte del camino marcado, ahí va una recomendación: el steak tártar de ternera es finísimo y muy bien equilibrado. Y ojo con la pizza frita con mortadella, stracciatella y pistacho, más cercana a un gnocco inflado que a la pizza napolitana clásica, es uno de esos clásicos que se recuerdan en el paladar y te hacen volver. Todo invita a compartir, a alargar la comida y, sí, a dejar hueco para los dolci (algo que no te va a costar mucho porque son irresistibles); todos caseros y deliciosos, como su tradicional tiramisú, hecho a la perfección.

Comer bien, volver mejor

Lombo no va de sorprender, va de convencer. De esos restaurantes a los que vuelves porque sabes que vas a comer bien, beber mejor y salir con la sensación de haber acertado. Porque sí, la bodega acompaña todo lo bueno de cada plato y el ambiente invita a quedarse. Es ese lugar para amantes de la comida italiana con el que no fallar, una apuesta segura por el buen comer entre tanta oferta en la ciudad cargada de clichés. Aquí se respeta la tradición y las bondades del producto en su máxima expresión. Todo con una mirada de aquí y de ahora.

El resultado son platos que destilan lo mejor de ese cruce de mundos y la mirada actual filtrada por el saber y experiencia de su chef. Este nuevo giro de tuerca a un ya consagrado icono de la ciudad hace que ahora sea mejor momento para probarlo (o regresar) y deleitarse con su propuesta.