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Pilar Akaneya, cuando la experiencia a la japonesa es plena

Pilar Akaneya, cuando la experiencia a la japonesa es plena

Si Madrid se puede jactar de algo es de tener un gran abanico de posibilidades gastronómicas. Si, como decía la Carrà, hace tiempo que tu cuerpo anda loco, anda suelto y no lo puedes parar, te recomiendo que te dejes caer por Pilar Akaneya, que de fuegote bueno sabe un rato. 

Y es que si no sabes lo que es un sumibiyaki japonés, allí encontrarás la mejor respuesta. Un restaurante por y para la técnica tradicional japonesa de barbacoa sobre carbón vegetal (el kishu binchotan, originario de la prefectura de Wakayama), donde todo sabe más rico y las materias primas encuentran una mejor disposición. 

Afila bien tus colmillos si no quieres perderte ni un solo matiz de esas brasas que saben a gloria 

Porque pocas veces habrás podido probar unos sabores como los que manejan en Pilar Akaneya en cualquiera de sus tres menús (Akaneya, Fukuroi o Sansekai). 

Una fantasía japo que se vuelve adictiva entre delicadas lámparas de papel de arroz, madera everywhere y esa luz tenue solo interrumpida por un servicio atento que sabe bordar su trabajo. 

Carnes como la de Kobe, la Matsusaka, la Ito Ranch o el ya popular wagyu sobre esas brasas que exprimen su sabor y que fundamentan los pilares básicos de un menú de primera donde sus setas, el fondo de sus suculentos caldos o esas verduritas, que parecen haber sido elegidas una a una, no permiten que la fiesta decaiga, como tampoco lo permite el Crown Melon de la ciudad de Fukuroi, (un melón para papilas sibaritas) del postre, que promete una sobremesa como pocas en cada una de esas 7 únicas mesas dispuestas para lxs elegidxs. Triunfada máxima.