En Taula Puntal la experiencia no empieza con una carta al uso, sino con una hoja de ruta bien afinada: sentarse, compartir y dejarse llevar. Todo el mundo come lo mismo, al mismo ritmo, alrededor de una única mesa que funciona como el verdadero corazón del restaurante y la propuesta. La taula, protagonista absoluta, está servida y te invita a seguir un recorrido pensado de principio a fin. El resto de elementos del espacio, diseñado íntegramente por el propio equipo con intención, envuelven y acompañan ese viaje con la misma coherencia. Todo el ambiente refuerza esa conexión entre territorio, gesto y relato. Comer aquí es asumir un tempo común y formar parte de un gesto colectivo que conecta con la cultura de los txokos vascos y con una manera muy concreta de entender la experiencia gastronómica: como un camino compartido.
Técnica al servicio del producto y la temporada
La propuesta se articula desde una conexión directa con el producto y con quienes lo producen. Taula Puntal trabaja con materias primas de proximidad y de temporada, y esa premisa marca una regla que atraviesa todo el proyecto: su menú degustación solo cambia cuando lo hace la estación. Detrás del concepto está la voluntad de exprimir los sabores de cada época del año y ensalzarlos desde el buen producto y el savoir-faire. En invierno, cuando el frío y las lluvias nos han opacado un poco la visión sobre esta estación, la propuesta invita a hacer una pausa, a disfrutar de su potencial y a reconciliarse con esa despensa más profunda, más lenta y más reconfortante que lo caracteriza. Un paréntesis desde el paladar antes de poner de lleno la mirada en la primavera.

Una escapada invernal por los paisajes que rodean Barcelona
Desde ahí, el menú de invierno se despliega como un viaje gastronómico que transporta sin moverse del Born. Desde las montañas d’Ordal, pasa por las Guilleries, se asoma a la Barceloneta y hace parada en el Delta, trazando un mapa delicioso de los paisajes que rodean Barcelona. En el plato, la temporada se expresa sin artificios y en forma de manjar: ensalada de invierno con alcachofa, calçots y kale; raya en salsa verde con alcaparras e hinojo; caldo vegetal con miso de pan; arroz meloso de calamar mar y montaña o un fricandó de ciervo que encuentra en el invierno su mejor contexto.


Degusta el lado más mediterráneo del invierno
çLos platos se maridan con una cuidada selección de vinos mediterráneos, naturales y de pequeña producción, con especial atención a proyectos locales, que prolongan el discurso del plato en la copa. Todo avanza al mismo ritmo para todos los comensales, a través de un viaje que llega a su fin con las notas dulces y cítricas de los postres, a la altura del resto del menú. Taula Puntal es una apertura reciente que deberías tener en el radar. Si todavía no lo has probado, es un gran momento para darle una oportunidad y, a su vez, darle la oportunidad al invierno de sorprenderte con su sabor, en su expresión más mediterránea, con una despedida a la altura antes de que se agote. Reserva aquí.

