Durante la pandemia, muchos restaurantes tuvieron que reinventarse. El escalope Armando fue la oportunidad del grupo Familia La Ancha para no perder fuelle e intentar hacernos olvidar la que estaba cayendo fuera de las cuatro paredes de nuestro cuartito de estar.
Por todo ello, podemos aplaudir con alegría que, al final, este símbolo gastro de la resistencia más resiliente encuentre su espacio en un Madrid plagado de aperturas.
Un Armando que llega tranquilo, sin prisas y con un comedor ready para 40 comensales en pleno barrio de Chamberí. Un escalope que la Familia La Ancha ya servía hace 50 años y que durante la pandemia nos daría de comer en nuestro cautiverio, en formato delivery.
Si quieres disfrutar del Armando in situ, recuerda que no hay reservas. Allí te esperan con el pan rallado preparado.
Un acierto que hoy permite que se conforme esta embajada para el escalope de toda la vida, punto de encuentro de lxs amantes de los bocados de siempre, esos que te llevan a desbloquear alguna parcela la infancia y juventud.
Alegrías empanadas que el chef Nino Redruello (¡la cuarta generación de la familia!) se ha encargado de posicionar como una nueva necesidad para sibaritas del buen comer. Esa cocina tradicional, de compartir, de vino y brindis, y en un local de lo más setentero.
Un escalope inventado por el padre de Nino, Santiago, al que un cliente argentino le pidió «la milanesa más grande» y con chispa y una paella se encargó de llevársela a la mesa. El resto es historia.
Hoy, el Armando, nos llega en su versión clásica de 40 centímetros de puro cerdo Duroc (también lo tienen en su formato baby de 30 centímetros) o en sus versiones con pescado (19 centímetros de pez espada), pollo (18 o 30 centímetros) o vegetal (14 centímetros de berenjena) sobre los que añadir algún que otro complemento o guarnición (huevos a baja temperatura con trufa, espinacas gratinadas a la crema, margarita fresca, ensalada de patata, pimiento frito…), que el servicio en sala se encarga de montar frente a tus colmillos afilados.
Que no quieres escalope, tranquilx, que también tienen croquetas de jamón bien cremosas, unas alitas glaseadas que se deshacen del hueso, tortilla velazqueña (con cebolla, ¡por favor!), bocata de albóndigas o su Sanjacoba burger, su armando relleno de cheddar y salsa mac and cheese con bacon crispy.
¿Postre? Su suizo, su Drácula (fresas aliñadas con pimienta rosa y Coca-Cola) o su flan chino te harán revivir tus años canijos, y ¡qué gustito!