Los sabores de barrio, las experiencias gastronómicas de fin de semana y los parroquianos que van a tiro hecho, porque saben dónde se tiran las mejores cañas, son algunas de las cosas que se recuperan en La Gloria de Carabanchel, un restaurante con una muy clara (y necesaria) declaración de intenciones.
De este modo, el sueño de Sol Pérez-Fragero de homenajear una y otra vez a ese sentimiento gastronómica que hay que vivir para poder entender, se perfila y redondea en La Gloria de Carabanchel. El paraíso de los planes con sobremesa.
Un local en pleno barrio de Carabanchel donde el barrio se exprime al máximo, las quedadas se suceden y el ir y venir de platos es una constante, pues se recupera ese gusto de pertenencia al bar de la esquina.
Un auténtico punto de encuentro que no entiende comida rápida o sucursales sin alma y sí de producto, atención y tradición.
Arroz los domingos y platos de cuchara los sábados son solo algunos de sus placeres culpables en los que nos apetece caer una y otra vez
Un verdadero disfrute y deleite para los sentidos que en La Gloria de Carabanchel se reconecta gracias a una carta entretenida y deliciosa (como pocas en la capital), a la que es tremendamente complicado resistirse.
Porque quien prueba la cocina de La Gloria de Carabanchel, esos sabores andaluces con memoria, se da cuenta de que allí nada es impostado o fruto de la casualidad. Y es que sus albóndigas de choco y gamba arrocera con patatas fritas, la mazamorra cordobesa, los flamenquines o las berenjenas rociadas con un buen chute de miel, las habas verdes fritas con jamón, el paté de perdiz o el mollete de lomo en manteca de La Barca de Vejer son la prueba fehaciente de que lo de siempre no ha dejado de estar de moda, porque las cosas hechas con cariño y sabor bien parecen. A tod@s. ¡Qué buen día se ha quedado para pasearse por Carabanchel!