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El Campero, atún rojo de almadraba como excusa

El Campero, atún rojo de almadraba como excusa

Entramos ya de lleno en un nuevo año con las ganas de seguir probando de aquí y de allá, porque es lo que nos gusta. Nada ha cambiado. Por eso, nos lanzamos a conocer El Campero, pues nos resistimos a ser las últimas personas en hacerlo.

El gran éxito de El Campero en Barbate es lo que ha hecho posible su salto de Cádiz a la capital. Y es que aunque este restaurante aún no haya abierto sus puertas al público (será inminente, pues tienen prevista su apertura en el primer trimestre del año), ya está dando de qué hablar entre los paladares más reconocidos de la ciudad.

Un nuevo place to be que ha levantado tamaña expectación, pues el atún rojo de almadraba será el verdadero anfitrión en este palacete de estilo francés donde El Campero recibirá a locales, curiosos y demás feligreses.

Un nuevo local en el barrio de Salamanca que añade un granito más al poderío gastro de la zona, mientras se homenajea a Pepe Melero, fundador del primer El Campero hace 50 años. Así, en este nuevo se mantiene el el mismo espíritu, su misma esencia, con una carta muy similar a la de Barbate donde el duende andaluz y las disposiciones, en cocina, más renovadas sabrán encontrar el mejor punto de encuentro.

Un viaje que, sin salir de Madrid, te hará sentir que estás a 696 kilómetros disfrutando de las vistas y de un producto de primera, como es ese atún rojo de almadraba por el que babean nuestras fauces.

Si te cuesta decidir, el ya icónico ‘El susurro de los atunes’ te hará comprender que existen menús degustación y luego está el de El Campero

Varios salones, jardín exterior y dos opciones (ir por carta o disfrutar del momento barrra) para disfrutar sin parar de esos platos en crudo o de esas elaboraciones con más pasos que no pierden la elegancia.

Porque si por algo se ha caracterizado El Campero es por responder, con creces, a esa clientela rumbosa que busca mantel y servilleta, ofreciendo una experiencia refinada y de lo más sibarita, mientras se pega un buen homenaje.

Comensales que ya se saborean ese carpaccio de paladar con sorbete de limón y albahaca, su tosta de atún y trufa, la trilogía de sashimi (lomo, ventresca y tarantelo), el atún con tomate, el corazón a la plancha, las costillas de atún asadas, el atún encebollao’ (¡que nunca falte!) o esa gilda de tarantelo de atún, por la que muchos se empiezan a pelear.

¿Quieres ir a la carta? El rodaballo a la brasa, el marisco o esas carnes, que tanto gustan a lxs que tienen el colmillo más afilado, supondrán el verdadero punto y aparte en el barrio y en la competencia, que se tendrá que poner las pilas. ¿Brindamos con un vino de Jerez?