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Moret o el necesario regreso de un mítico kiosco 

Moret o el necesario regreso de un mítico kiosco 

Saber que estás en Madrid, pero creyendo que estás frente a un bello vergel donde parece que el tiempo se detiene y el hedonismo acampa a sus anchas es la divertida sensación que nos inunda al dejarnos caer por Moret. Y es que la nueva vida de uno de los kioscos más culinarios de Madrid es otro rollo. Pasarse el juego. 

Solo hay que ponerse en camino y circular hasta el Paseo del Pintor Rosales donde, ocupando el mismo espacio donde se ubicaba el kiosco La Perla (en el número 64), hoy descubrimos una de las paradas con terraza más sofisticadas y deliciosas de la capital. 

Comer o cenar frente a uno de los pulmones de la capital es una experiencia que hay que vivir, pues es única. Con un vermut más. 

Un Moret con vistas a la Casa de Campo y al Parque del Oeste que nos lleva a otra época sin que las modernidades de nuestra época hayan hecho mella lo justo como para desvirtuar el asunto. 

Así, el equipo del sueño hecho realidad del Grupo Trafalgar disfruta cuando observa cómo la clientela (nueva y menos nueva) disfruta de sus anchoas sobre brioche con mantequilla ahumada (¡atención, uno de los platos de la casa!), del montadito milhojas de patata con steak tartar, la ensaladilla rusa, las ostras con aliño de manzana y lima, las zamburiñas acevichadas, el crujiente de tartar de gamba, el bikini de lacón ahumado y queso comté o de un solomillo de vaca vieja trinchado que sabe aún mejor, pues el encanto del entorno echa el resto. No habrá violines, pero sí pla-na-zo.