Las modas vienen y van, cambian como el tiempo y acompasan esos momentos de ocio en el que somos tan felices. Pero hay algunas modas o sitios de moda, que no siempre es lo mismo, que nos gustaría que permanecieran, que duraran, que se resistieran a caer como hoja en otoño. Nos pasa con Norah, y es primavera.
Porque lo que en este restaurante consiguen, desde el instante en el que nos adentramos, es que nos sintamos como en casa. Una casa bonita, llena de los objetos que nos dan paz y que consiguen que alma y corazón se dirijan en la misma dirección.
El número 15 de la calle del Monte Esquinza sabe más a Mediterráneo si cabe. Lo sabe Norah y todos los comensales que ya se han sentado a sus mesas a degustar lo mucho y bueno que su chef Eli Shtein nos trae del mundo. De Francia, de Italia, de Grecia y hasta del Líbano. Cocinas muy unidas por sus vistas al mar y por la necesidad de exprimir al máximo unas materias primas tan deliciosas como potentes.
El equipo de Trueba Studio se encarga de que todo luzca a la perfección y que por Norah no pasen las modas, sino que las retenga
Así, Norah, recibe a su fiel clientela. Con calidad ante tanta moda y en platos como sus sardinas ahumadas sobre pan brioche con cama de tomate rallado, focaccia con dip de garbanzos y jalapeño, ensalada de lechuga romana con queso curado y vinagreta de balsámico blanco o la de cordero con tzatziki y hierbas aromáticas, su carpaccio de gamba roja con chile tatemado, su pasta pici casera con pimienta y pecorino, pulpo a la brasa con patatas crujientes y vinagreta de tomate o el steak con pecorino y semillas de mostaza sobre crackers de aceite de oliva.
No sé si te quedará hueco para el postre, pero si lo tienes, con la torrija con mousse de chocolate, sal y lima, sin duda, te coronas. ¡Reina! ¡Feliz Semana Santa!