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Bru Romero

Pocas cosas hay más interesante en nuestra gastronomía que la vuelta constante a nuestras raíces. En un tiempo en el que parece que se pretende estar a la última en innovación y modernidad, todavía son muchos los que mirando hacia atrás, encuentran la inspiración necesaria para que sus platos rocen la perfección. Técnicas que no se olvidan, texturas que se recuerdan y unas materias primas que sin ser las de antes, mantienen la impecable calidad y punto exacto de aquellos bocados que alimentaron a nuestros padres y abuelos. Hablo de raíces, tradición y del restaurante Fuego.

Cuando Erika Feldmann e Ignacio González-Haba Marcos decidieron apostar por los cuatro elementos como temática y/o inspiración para sus restaurantes, la idea no resultó tan descabellada como podría parecer en un primer momento. Llamar a sus proyectos gastronómicos con los nombres de los cuatro elementos que rigen a la naturaleza fue una idea brillante que pudo confirmarse con la primera de sus aperturas (Aire) y que ahora vuelve a dar en el clavo con Fuego, el nuevo miembro de la familia.

Retomando el recetario de toda una vida, llegan incluso a la Edad Media con un rack de vaca de 8 años, criada en Galicia y alimentada en pastos, asado en horno moruno de leña. Sin palabras pero previa reserva

Localizado en un lugar estratégico para aquellos gourmands que no quieren ir de postureo sino que verdaderamente pretenden disfrutar comiendo, el segundo local de la familia se especializa en carnes y pescados (todo asado si el producto lo permite) de proveedores naturales y totalmente sostenibles. De este modo, saboreamos como las materias primas capturan la quintaesencia de tierras como Galicia, Cádiz, Extremadura y Toledo, principales criaderos, sin perder en ningún momento la profundidad y peso del recetario popular.

Así, nos topamos con una carta que sin ser la más larga que hayamos podido ver, basa su composición en opciones a fuego lento y explosión de aromas.

Berberechos, alcachofas, mollejas de ternera y un paté de Campaña en terrina con foie de pato, sin más acompañamiento que la rotundidad de su presencia, se encargan de preceder a su lubina salvaje al horno de leña, el roast beef macerado con whisky de Malta, el carnero merino negro de 6 meses al sarmiento o una merluza de pincho al punto de brasa que nos hacen poner los ojos en blanco y dar gracias por el placer del buen yantar.

Un placer que en este restaurante, al más puro estilo de una casa solariega del siglo XIX de la campiña francesa, juega con ese fuego al que domina movido por la nostalgia y la desmedida pasión por el producto en su más desnuda versión a emplatar.

Detalles




  • Dirección: c/Hermano Bécquer, 5
  • Horario: M-S: 13,30h a 16,00h y 20,30h a 23,45h y D: 13,30h a 16,00h
  • Teléfono: 910 51 58 11
  • Tipo: Restaurante
  • Web: http://grupolos4elementos.com/