By

Parece imposible que ya haya pasado una semana desde el Primavera Sound 2019. Uno de los shows que más nos impactó del festival fue el de FKA twigs, que tocó a las 2:50h de la madrugada en el escenario Ray-Ban. Presentaba un segundo álbum aún sin anunciar, pero su performance fue mucho más que eso. F: FKA twigs en el Primavera Sound, por Sergio Albert. Cortesía del Primavera Sound

FKA twigs y su espectáculo Magdalene fueron de lo mejor de la pasada edición del Primavera Sound

Tras un parón de tres años en el que la británica se mantuvo alejada de los escenarios por problemas de salud, no sabíamos qué esperar de su directo. La pista estaba llena, y unas cortinas con dibujos de nubes llenaban el escenario. FKA twigs apareció, y el resto es historia.

Esa performance lleva de nombre Magdalene, una temática recurrente a lo largo del show. Es una idea original de twigs junto a Theo Adams y la Theo Adams Company, una compañía de danza teatral que ya había colaborado con la artista anteriormente. Su intención era clara: redefinir las ideas preconcebidas sobre cómo se debe escenificar la música en el siglo XXI. Magdaleneuna mezcla entre futurismo y barroco, nos muestra a twigs entremezclando distintas disciplinas artísticas –como pole-dancingtap-dancing o artes marciales– de forma fluida, siendo todo una coreografía y sin dejar de cantar.

FKA twigs aprendió artes marciales para Magdalene. Foto de Mahaneela para AnOther Magazine

Y es que, al fin y al cabo, las canciones que forman Magdalene son la base del espectáculo. El estilo musical de FKA twigs, que desafía a cualquier convención del género, es la parte más importante de un show en el que todos los movimientos son deliberados y se mueven alrededor de la música. Nada parece fuera de lugar: los bailarines adaptan su estilo según qué canción esté sonando; twigs realiza varios cambios de vestuario que casan perfectamente con las respectivas canciones y el resultado es una performance orgánica, viva, perfeccionada hasta el punto en el que nada puede salir mal.

Los bailarines juegan un papel fundamental en Magdalene. Foto de Mahaneela para AnOther Magazine

Tras casi una hora de espectáculo, twigs se queda sola en medio del escenario con su pianista para cantar Cellophane, su último single. Ahí ya no hay bailes ni artificios: es la calma tras una tormenta que deja al público emocionado y extasiado, con ganas de más. Es la primera vez en todo el show que podemos ver que FKA twigs es humana. Como bien predijimos, fue uno de los mejores momentos del Primavera Sound, y sirvió para cerrar una performance irrepetible que ya se ha convertido en uno de los mejores espectáculos conceptuales de nuestros tiempos.

Magdalene entremezcla a la perfección futurismo y barroco. Foto de Sergio Albert, cortesía del Primavera Sound