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Ariana Díaz Celma

Hoy os presentamos un total win con tantas caras como aciertos: el Mercer. Porque entre las paredes de este edificio, que integra una parte de la muralla romana de Barcino con restos que datan del siglo I DC, encontramos un hotel que se ha situado como uno de los favoritos de la ciudad en cuestión de meses. Sus paredes integran además el Negroni Cocktail Bar, el restaurante Mercerino, el informal Vermut Mercerino y una terraza con vistas insólitas de la ciudad. En good2b descubrimos uno a uno todos estos espacios con los highlights imprescindibles. ¿Te interesa? Pues sigue leyendo…

Empezaremos hablando del hotel per se, aunque hay que tener en cuenta que el Mercer ha nacido con la voluntad de abrirse a la ciudad desde el minuto cero. Para que te hagas a la idea, sus huéspedes y visitantes podrán contemplar pinturas medievales de la torre de defensa 28, lo cual nos hace entender el porqué este hotel está considerado monumento. De hecho, un patio acristalado, enmarcado por columnas que datan del siglo XVII y que se encuentra sólo entrar, nos sigue dando pistas al respecto, sin perder la esencia de lo mejor del diseño contemporáneo. Hablar del Mercer es también mencionar su biblioteca, en la planta principal, situada en el paso de ronda entre el bastión 28 y 29 de la muralla romana, un auténtico paraíso para los fans de la lectura.

Sus habitaciones, como el resto de sus espacios, se han diseñado para mostrar la convivencia de los restos del patrimonio con piezas de materiales nobles y mobiliario moderno. De hecho, cada una de las estancias, con vigas de madera, cuenta con un pequeño tesoro a modo monumento. Toda una gozada para los amantes de la arquitectura. Los precios dan el pistoletazo de salida sobre los 350 euros y se elevan hasta los casi 2000 euros de su suite, poco más que espectacular.

Restaurante Mercerino

Pero volvamos a los lugares comunes, aquellos que todos los mortales pueden disfrutar. Entre ellos se encuentra el restaurante del hotel, cuya principal característica, a priori, es el espacio que hay entre mesa y mesa. Una vez sentados, se puede encontrar una carta con toques mediterráneos, con platos que van desde las ostras Gouthier confitadas con verduras y consomé, hasta los parpadalle con calabaza y queso de cabra de mar, los pies de cerdo deshuesados y rellenos de setas, el pichón de Bresse a la antigua o el fricandó de mero con azafrán. Todo por alrededor de 40/50 euros. Cabe destacar su menú de mediodía, que incluye dos platos y un postre por 27 euros, que se pagan con mucho gusto teniendo en cuenta lo sabroso de sus recetas y la exquisita calidad de la materia prima.

Vermut Mercerino

El Mercer tiene dos entradas, una de las cuales da la bienvenida directamente a su vermutería, un lugar acogedor, cómodo y, ojo, con precios populares. Además de vino a 2,50 euros, puedes encontrar tapas para compartir en un espacio con alma de taberna. Desde jamón Joselito a anchoas de Santoña, pasando por coca de Folgueroles con tomate y aceite de oliva o croquetas y latas seleccionadas. Un total win lo mires como lo mires. 

Negroni Cocktail Bar

El cocktail bar, situado a las puertas del restaurante, es un lugar tan elegante como cómodo. Las luces se vuelven tenues sobre el negro que impera en el espacio y que sólo se ve interrumpido por el color de su botellería. Aquí puede pasar de todo, desde tomarte una copa diez con la calma hasta que Marc, uno de sus cocteleros, te acabe haciendo un juego de magia con la baraja. Por algo le llaman el mago.

La Terraza

Ir al Mercer y no visitar su terraza es el equivalente a no haber pisado el lugar. Entre dos torres de vigilancia se esconde uno de los secretos mejor guardados del hotel. Desde ahí se puede disfrutar de una vista insólita de la ciudad, que incluye la contemplación de joyas como la cúpula de Santa María del Mar, la basílica de Sant Just i Pastor o la catedral de Barcelona. Aunque durante el día el uso es exclusivo para clientes -piscina incluida-, al atardecer abre las puertas a la ciudad. Un lugar perfecto para echar un vistazo a la ciudad tomando un vino o una copa con una vista privilegiada.

Detalles




  • Dirección: C/Lledó, 7 Barcelona