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Ariana Díaz Celma

Culkin reúne lo mejor de cada casa: vinos naturales, cócteles de autor, comfort food y un imaginario que hacer sentir como en casa a los nostálgicos de los 90s. La década, como este restaurante, nace con la intención de reunir a sus principales fans: los actuales milenials, que tuvieron la ventura de vivir los últimos años antes de la globalización causada por el uso masivo de internet y las redes sociales, una época en la que vivir en la inopia y la ingenuidad era aún legítimo. Así pues, Culkin es una oda al deconecte y al abandono hedonista a favor de una carta basada en bocados de calidad sin pretensiones muy bien maridada. F: Todas las imágenes cortesía de Bar La Esquina

Los responsables de Culkin no son otros que aquellos que acreditan los éxitos del vecino V de Vermut, un espacio ya reconocido en el barrio que sirve a modo de declaración de intenciones para este nuevo local de Sant Antoni. El mismísimo Macauly de la época dorada -eso es ‘Solo en Casa’ y la edulcoradísima ‘Mi chica’- camparía a sus anchas en cualquiera de las coquetas mesas de este chaflán acristalado y decordado con letras noventeras, mientras prueba alguno de los platos de su escueta pero reconfortante carta.

Vinos naturales, cócteles de autor, comfort food y un imaginario que hacer sentir como en casa a los nostálgicos de los 90s

Entre sus best sellers, encontramos platillos originales como el MC&Ribs, una versión del célebre mac&cheese pero con galets y costilla al estilo Texas cocinada a baja temperatura; una smash burger de paletilla ibércia con crema de piquillos, rúcula y queso manchego; o el ceviche de aguachile con orejones de albaricoque, aguacate y crujiente de maíz. ¿Suena bien? Pues sabrá mejor su burrata y mole con tomates al horno y frutos secos -sin lugar a dudas su plato estrella- o las dos opciones que contempla el universo sandwich, ya se el Philly Cheese con su receta de tiras de ternera salteada con cebolla pochada cítrica y queso fundido, o el de Pastrami con salsa de vitello tonnato.

Estos apetitosos bite pueden culminar con postres como su Sweet farm, a base de cabalaza, boniato y piña a baja temperatura, crema de albahaca y crujiente de maíz; pero también de una apetitosa carta de cócteles con la que también se puede desprecintar la tarde. De hecho, haciendo honor a su pasión por los caldos naturales, casi todos ellos -creados por los socios Martin Pimentel y Ritxi Naval- son de base vínica. A propósito de ello, la carta de vinos está elaborada en co-responsabilidad entre Amador Marín (ex sommelier Tickets y Head Sommelier del grupo Iglesias) y el equipo de Garage, ambos nombres con garantía propia que apuesta por pequeños productores que facturan producto más que interesante. Ya propósito de socio, Javier Cadahía completa una tríada ya clave de la restauración condal.

Tu visita a Culkin ronda los 25€, siempre dependiendo del hambre y la sed que acompañen al comensal.

Detalles




  • Dirección: C/ Viladomat, 23
  • Horario: L-J 18:00-01:00 / V-S 13:00-02:00 / D 13:00-00:00
  • Tipo: Restaurante