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Allegra Martin nos propone un viaje A Bordo de transbordadores a los que ha estado fotografiando incansablemente desde 2009. Actualmente, la muestra se exhibe en la Anticàmera de Milán, donde la propia fotógrafa es comisaria de la exposición que podrá visitarse hasta septiembre de este año. Subíos al barco, nos vamos de travesía.

Antiguos cruceros en los que todavía queda el rastro de un pasado más glorioso donde cines, bares, escenarios o salas de proyección divertían a los pasajeros

Hay una relación importante entre Foucault y la obra de Allegra Martin, sobre todo el concepto heterotopía, termino acuñado por el filósofo para referirse a los territorios de los otros:«espacios delineados por la sociedad misma, que son una especie de contra-espacios; una especie de utopías efectivamente verificadas donde todos los demás espacios reales que pueden hallarse en el seno de una cultura están a un tiempo representados, impugnados o invertidos», lugares al fin y al cabo con varias capas de funciones y significados. Para Alegra, estos transbordadores son sitios que están suspendidos en el tiempo y en el espacio o como dijo el propio Foucault un espacio flotante, un lugar sin lugar.

Dede 2009, la fotógrafa inicia una travesía que la lleva a fotografiar sobre todo los ferrys más antiguos que hacen sus trayectos entre Córcega y Cerdeña. Su interés inicial se centra en los pasajeros que mataban el tiempo durante el viaje, los retratos de la tripulación en el trabajo o en momentos de relajación, y luego exclusivamente en los interiores y detalles del ferry. Antiguos cruceros con su mobiliario envejecido y decadente pero con un punto kitsch en los que todavía queda el rastro de un pasado más glorioso donde cines, bares, escenarios o salas de proyección divertían a los pasajeros.

Las alfombras estampadas, los ojos de buey con espejos se otorgan una calidad suntuosa a través de la lente de la película de Martin, y cada espacio que ella fotografía está brillantemente vacío. Ella describe su interés en «la nave como dispositivo móvil, que conecta personas y lugares, pero al mismo tiempo es un mundo cerrado en sí mismo». Existe la sensación de que un viaje está a punto de suceder, como si las habitaciones de los transbordadores estuvieran esperando una embestida de viajeros, como si aquellos cruceros volviesen a funcionar y esos viejos espacios vuelvan a ponerse en funcionamiento.

Puedes conocer el resto de su trabajo aquí.