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Bru Romero

En este restaurante no se puede comer tranquilo. Sí, así está el tema. Y es que si a muchos de los restaurantes que vas visitando a lo largo del año, vas para comer y disfrutar, en Mamaquilla no solo haces esto, sino que también vas a bailotear. Y lo más fuerte es que puede que las ganas de hacerlo te entren al primer bocado.

Porque si lo que te gusta es ir a un restaurante con espectáculo, aquí el show lo montas tú mismo, porque es muy complicado sentarse a la mesa a comer y que los temazos que te ponen, no hagan que tus pies empiezan a despegar del suelo. Un atractivo que en Mamaquilla se vive a tope, pues solo se vive en una vez, y que enmarca (aún más) una propuesta gastronómica dinámica, que va a lo que va y donde las buenas sobremesas se sienten desde el momento que cruzas el umbral de la puerta y te haces con un sinaloa para empezar a humedecer los labios.

Bases latinas, guiños nikkei, materias primas de aquí y un afán por explorar y disfrutar es, sin duda, lo que define a Mamaquilla

Un Mamaquilla que, a punto de cumplir su primer aniversario, ha revolucionado la Castellana madrileña al ritmo caliente de esos sabores latinos (mezclados con lo nikkei, que tanto gusta) que saben como engatusarnos para no dejar de volver, para no dejar de explorar esa América Latina, hermana, tan apetecible.

Una propuesta rompedora para alegrar cualquier jornada de la que se encargan sus chefs ejecutivos Joaquín Serrano y Jorge Velasco, que nos acercan esas recetas latinas hechas con materias primas de aquí, pero con la mente puesta en aquellos ‘carritos’, mercados de abastos y calles de Lima o Río de Janeiro que inundan la cocina de Mamaquilla.

Platos como su zamburiña soasada con emulsión de tomatillo verde y horseradish, su particular gilda con shot de aceituna, el tiradito de atún, el ceviche verde de corvina, su pulpo de roca a la brasa o los 200 gramos de centro de solomillo, también al fuego, con mantequilla de especias cajún elevan el espectáculo a otro nivel, mientras que el costrado de chocolate con plátano asado nos sirve de excusa para que nos desatemos, al fin, y nos dejemos llevar por esta diosa inca de la luna protectora de la mujer (Mamaquilla), a la que no podemos por más que encomendarnos sin rechistar.

Detalles




  • Dirección: c/de José Abascal, 61
  • Horario: M: 13,30h a 01,00h; X: 13,30h a 01,30h; J: 13,30h a 02,00h; V-S: 13,30h a 02,30h y D: 13,30h a 17,00h
  • Teléfono: 910 97 01 10
  • Tipo: Restaurante
  • Web: https://www.restaurantemamaquilla.com/