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Ariana Díaz Celma

Ivan Surinder es como un cóctel equilibrado y ganador, de esos que tienen el punto justo de cada uno de los ingredientes necesarios para ser el favorito de muchos. Su padre es uno de los pioneros de la cocina india en Barcelona, ha trabajado en el Tickets, tiene un gusto impecable por el diseño y también la sensibilidad necesaria para llevar la cocina hindú a un nivel desconocido en Barcelona. Así pues, no es de extrañar que a sus 23 años haya reabierto el Tandoor, el emblemático restaurante familiar, para convertirlo en un hindú que apunta todas las maneras necesarias para convertirse en una referencia de este tipo de cocina en la ciudad.

El picante se modera y los ingredientes se mezclan para refinar las recetas y darles un punto de autor en su horno vertical tandoor

El Tandoor es un restaurante de comida hindú, pero no al uso, sino adaptado a los paladares occidentales. El picante se modera y los ingredientes se mezclan para refinar las recetas y darles un punto de autor en su horno vertical tandoor, que es el protagonista de la cocina que aquí se practica, hecho con paredes de barro y donde los ingredientes se cocinan a 350º. El resultado es un viaje por el norte de la India, con platos tan típicos como el baignan bharta -berenjenas ahumadas con queso de cabra sibre naan- o el dahi papdi -crujiente de harina de garbanzos con yogur especiado y tamarindo-, los entrantes ideales para ir abriendo boca. Para seguir, recomendamos todas las especialidades cocinadas en el tandoor, sobre todo el sheek kebab -rollito de carne picada de cordero especiado y acompañado de aguacate y chutney de mango- o el tandoori chicken, rey indiscutible de la casa que podríamos traducir como muslo de pollo marinado en yogur, cilantro y pimienta blanca. Aunque no cocinados en el horno estrella de la casa, tampoco hay que dejar a un lado los currys, estrella indiscutible de la gastronomía india. Da igual si escoges el clásico chicken tikka masala o el goan jheenga curry con langostinos, estamos seguros que tus anteriores experiencias con la cocina hindú quedarán relegadas al estatus de anecdóticas.

Llegados a este punto, hay que ser valiente y atreverse mínimo con un postre. Desde Good2b recomendamos la samosa de chocolate y cardomomo, unos triángulos de hojaldre rellenos de cacao con leche que te harán rozar el séptimo cielo. Por si todo esto fuera poco -y si no has tenido suficiente-, en la entrada cuenta con la Street Cocktail Zone, una coctelería a cargo de Montxo Grau, que mezcla recetas clásicas con otras de corte más experimental y de autor. Aquí podrás tomarte desde un gintónic a un Rob Roy o un Mintnight, creaciones de la casa.

La comida es digna de mención, pero la decoración del espacio es otro de los factores a tener en cuenta, el punto clave para convertir un manjar en el tandoor en una experiencia agradable y familiar. Así pues, resulta casi imposible terminar el artículo sin dedicar unas líneas a Isabel López Villalta, encargada de dar vida a espacios como El Celler de Can Roca o el Hotel Omm, que ha dado una imagen muy contemporánea al lugar aunque sin dejar a un lado pequeños detalles característicos de la India. Lo mejor, los coloridos salvamanteles, un crossover entre entre las influencias indias y el pop, que actúan a modo de mural solo entrar en el lugar.

Comer o cenar en el Tandoor te costará a partir de 25/30 euros que puedes considerar como una espléndida inversión.

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